La mañana del Viernes Santo, la playa de Santa Marina en Ribadesella se convierte en todo un hipódromo improvisado. Miles de personas se concentran en el muro para admirar el encanto de la única prueba equina de todo el norte de España que tiene lugar en un arenal. Tras 32 años de celebración, la carrera de caballo de Ribadesella sigue siendo todo un referente turístico. 

Ambiente, emoción y tradición marítima

Se cree que allá por el siglo XVIII, cuando el comercio marítimo estaba en pleno auge por la zona, se producían actividades de contrabando a lomos de caballos negros que se confundían con la oscuridad de la noche, con el fin de eludir los controles portuarios. Así fue como en el año 1989 un grupo de aficionados locales a la hípica decidió emular estas historias sobre la arena de la playa de Santa Marina, apostando qué caballo sería el más rápido durante la bajamar. 

El ambiente, la belleza del entorno y la espectacularidad del evento hicieron que este grupo de riosellanos estableciera la primera carrera de caballos de todo el norte de España celebrada en una playa. En aquella primera edición solo participaron jinetes Asturias junto con otros procedentes de provincias limítrofes. Pero, más de 30 años después son jinetes de Portugal, Francia y toda España los que participan en esta prueba tan tradicional de la Semana Santa en Ribadesella. Tal es así que la carrera se ha profesionalizado de manera que los visitantes pueden admirar la destreza de los jockeys profesionales y sus pura sangre compitiendo sobre el arenal. 

La belleza de la playa de Santa Marina

La playa de Santa Marina posee un entorno urbano realmente espectacular. Sus edificaciones de arquitectura indiana tan representativas de la historia asturiana, delimitan el paseo marítimo. Junto a ellas, se alinean los acantilados de la Punta´l Pozu, así como la capilla de la Virgen de Guía. Un marco incomparable que se llena de pura adrenalina cuando los caballos saltan a la arena para competir. Sin duda, estamos ante un acontecimiento deportivo que aúna paisaje, buen ambiente y pasión por el deporte en un entorno natural. 

Pero Ribadesella, es mucho más que su playa y sus fiestas de Semana Santa. Esta villa marinera es rica en tradición y cultura.  La orilla del Sella ofrece al visitante un precioso paseo paralelo al río que lleva al puente donde finaliza el popular descenso Internacional del Sella. El barrio de Portiellu por su parte, está considerado como uno de los lugares más bonitos de Ribadesella. Y es que este antiguo barrio, ubicado en el casco antiguo, enamora a todo el que lo visita con sus callejuelas y fachadas de colores. De igual modo, la Cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es otra de las paradas obligadas de la zona. Y por último, ¿qué te parecería atravesar 300 metros de cueva natural para llegar al pueblo de Cuevas del Agua? La conocida como la Cuevona es el único acceso a este precioso lugar por el que discurre un precioso riachuelo adyacente. A lo largo de este recorrido podrás disfrutar de increíbles formaciones de estalactitas que por su singularidad algunas de ellas llegan a recibir nombres tales como “la lengua del diablo” o “las barbas de Santiago”. 

Ya no tienes excusa para disfrutar de todo lo que Ribadesella tiene que ofrecer a lo largo de todo el año.

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